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Descubre el camino hacia la salud mental y emocional con Elizabeth Clapés

Sección 1: Manejando la ansiedad en situaciones difíciles

La ansiedad es la alarma, pero no el incendio. Es importante entender que la ansiedad puede indicarnos que algo no está yendo bien en nuestras vidas. Nos avisa de trabajos que nos afectan negativamente, relaciones que nos generan malestar o decisiones que debemos tomar. Escuchar nuestro cuerpo y prestar atención a lo que nos dice es fundamental. Si no le hacemos caso, puede gritar tan fuerte que no nos permitirá escuchar nada más. El cuerpo habla, y si no lo escuchas, gritará aún más fuerte.

Es cierto que a veces la vida puede ponerse muy difícil. Situaciones como la pérdida de un ser querido o enfermedades pueden generarnos ansiedad y dolor. Cuando la vida se pone fea, es importante escuchar a nuestro cuerpo y evaluar si necesitamos parar, recuperarnos y dedicar tiempo a nosotros mismos. En estos momentos, buscar ayuda profesional también puede ser de gran ayuda. Sin embargo, es importante recordar que todos hemos pasado por momentos difíciles en nuestras vidas. Momentos en los que pensamos "no puedo salir de esta", pero aquí estamos. Todos tenemos la capacidad de superar y salir adelante.

Sección 2: Mi experiencia personal

Recuerdo cuando tenía 13 años y mi padre se suicidó. Fue un momento muy doloroso para mí y mi familia. En aquel momento pensé que todo estaba perdido. Sin embargo, aprendí que la vida sigue, a pesar del dolor y las dificultades. Las experiencias difíciles nos fortalecen y nos enseñan que somos capaces de superar cualquier situación.

La importancia de escuchar y respetar nuestro cuerpo

A veces, la vida nos juega malas pasadas y nos enfrentamos a situaciones que nos dejan fuera de juego. Es en esos momentos cuando más importante se vuelve escuchar nuestro cuerpo y entender qué es lo que nos está pidiendo. El ser humano es maravillosamente resiliente, y aunque pueda parecer imposible, siempre encontramos la manera de salir adelante.

Superando las situaciones difíciles

Hay circunstancias en las que simplemente tenemos que aceptar que no hay nada que podamos cambiar y buscar la forma de sobrevivir. Pero también hay situaciones en las que vale la pena prestar atención a lo que nuestro cuerpo nos está diciendo. Por ejemplo, ¿por qué experimentamos ansiedad antes de ir al trabajo o taquicardias al final de las vacaciones? ¿Por qué no nos sentimos bien en una relación que nos hace infelices?

Si ignoramos las señales de nuestro cuerpo, no lograremos encontrar una solución. Debemos ser valientes y tomar decisiones que quizá no nos apetenecen en el momento, pero que nuestro cuerpo nos está pidiendo a gritos. Es importante respetar y cuidar de nosotros mismos.

Aprendiendo de la culpa

Es normal sentirnos culpables por cosas que hemos hecho o dicho, o incluso por cosas que hemos dejado de hacer o decir. La culpa puede servirnos como una enseñanza. Nos permite reflexionar sobre nuestras acciones y mejorar como personas. No debemos permitir que la culpa se convierta en un peso innecesario, sino utilizarla como una oportunidad para crecer y aprender.

Errores y responsabilidad

La culpa nos enseña responsabilidad, la responsabilidad de no volver a cometer los mismos errores. Pero todos cargamos con culpa. Alguna vez, todos hemos tenido noches en las que hemos alargado sin dormir hasta altas horas de la madrugada pensando en aquello que dijimos aquel día. Nos preguntamos qué debieron pensar los demás cuando lo dijimos, cómo ha afectado a la imagen que tenían estas personas de nosotros. A veces, incluso obsesivamente, nos damos vueltas a cosas que hicimos hace tiempo.

En realidad, los demás también están ocupados pensando en pequeños errores que cometieron en su día y en cómo nosotros reaccionamos ante ellos. Esta es la vida, no vivimos con un manual de instrucciones. A veces metemos la pata y hay que ser valiente y responsable como para admitirlo y no volver a repetirlo. Pedir disculpas, arrepentirse y no repetirlo, eso es lo que implica ser responsable.

Si tú pides disculpas por un error que has cometido y lo vuelves a cometer, estás manipulando a la otra persona. Entonces sí has cometido un error. Lo que tienes que hacer es tomar responsabilidad, asumirlo y no repetirlo. Aceptar que lo has hecho mal y pedir disculpas. Si la otra persona acepta tus disculpas, estupendo. Pero si no las acepta, también tienes que respetar su decisión. No tiene por qué perdonarte.

Recuerdo a un amigo mío que fue infiel a su pareja. Habían pasado seis años y cada vez que contaba esta infidelidad, lloraba. Lloraba, no de manera abrumadora, sino que se le caían las lágrimas. Él decía: "No, ella me perdonó, pero yo no puedo hablar de este tema sin que se me caiga una lágrima." Me parece precioso y maravilloso que él recuerde con dolor el dolor que causó. Eso no le impide llevar una vida funcional, pero los errores están para que nos hagamos responsables y no los repitamos, evidentemente.

La culpa de haber aguantado

Hay otro tipo de culpa que carga mucho y que veo muy a menudo en mis pacientes. Es la culpa por haber aguantado. No es la culpa por lo que yo he hecho, sino por lo que he permitido que me hagan a mí. Esta culpa pesa muchísimo cuando estamos vinculados a una persona que nos hace daño, ya sea un amigo, un familiar o sobre todo una pareja. Como terapeuta de parejas, lo que más veo es a personas que intentan dejar de ser maltratadas y se esfuerzan en demostrar que son válidas.

En este artículo, te proporcionaremos una guía completa para el embarazo, la lactancia y el cuidado de los bebés. Durante esta etapa tan importante de tu vida, es fundamental tener acceso a información confiable y útil que te guíe en cada paso. Aquí encontrarás consejos y recomendaciones basados en expertos y experiencias reales.

El proceso del embarazo

El embarazo es un período de muchos cambios y emociones. Durante esta etapa, tu cuerpo se está adaptando para albergar y nutrir a tu bebé. Es crucial cuidar de tu salud física y emocional. Mantente activa y haz ejercicio regularmente, siempre teniendo en cuenta las recomendaciones de tu médico. Además, es importante llevar una dieta equilibrada y tomar los suplementos adecuados.

La lactancia materna

La lactancia materna es una parte esencial del cuidado de tu bebé. La leche materna proporciona nutrientes esenciales y ayuda a fortalecer el sistema inmunológico del bebé. Para asegurarte de tener una lactancia exitosa, es recomendable buscar apoyo y asesoramiento de profesionales especializados en lactancia. Aprende las técnicas adecuadas de amamantamiento y encuentra una posición cómoda.

El cuidado del bebé

El cuidado del bebé comprende diversas áreas, como el baño, el cambio de pañales, el sueño y la ropa. Es esencial establecer rutinas consistentes desde el principio. Asegúrate de mantener una higiene adecuada y utilizar productos seguros y sin químicos dañinos para el bebé. Recuerda que cada bebé es único y requiere diferentes niveles de atención.

La importancia de la salud mental en situaciones difíciles

En ocasiones, los eventos traumáticos no nos ayudan a evolucionar como personas, a pesar de lo que se nos ha vendido. No es correcto decirle a alguien que gracias a una desgracia será una mejor versión de sí mismo. Es importante respetar el proceso de cada persona y entender que está pasando por un momento difícil.

El cuadro de nuestra vida

Cuando nacemos, somos como un lienzo en blanco. A medida que vivimos, los acontecimientos y las personas que nos rodean van pintando ese lienzo. Al final de nuestra vida, podemos mirar ese cuadro con perspectiva y ver cómo ha quedado. Hay trazos que duelen, que nos provocan ira o tristeza, pero también hay otros trazos que nos hacen felices.

No quedarnos atascados en los trazos dolorosos

Es importante no quedarnos atrapados en los trazos dolorosos de nuestro cuadro. No debemos centrar nuestra vida en ellos y hablar de ellos sin cesar. Debemos encontrar otros temas de conversación y no permitir que los trazos negativos sean el centro de nuestra existencia.

Encontrar la armonía en nuestra vida

Aunque es normal que haya trazos dolorosos en nuestro cuadro, no debemos permitir que sean los únicos en nuestra mente. Debemos aprender a encontrar un equilibrio y a valorar lo bueno que también hay en nuestra vida. No se trata de ignorar lo malo, sino de no permitir que nos consuma completamente.

Respeto y empatía con los demás

Cuando alguien nos cuenta una experiencia difícil, es importante mostrar respeto y empatía. No debemos forzar a la persona a sacar lecciones positivas de su sufrimiento. Cada uno tiene su propio cuadro y es necesario entender que cada trazo tiene su lugar. A veces, simplemente estar allí para escuchar puede ser de gran ayuda.

La importancia de gestionar nuestras emociones

Los trazos que duelen son rodearlos, identificarlos y saber que están ahí. Decir , yo pasé por esto, lo pasé tremendamente mal. Hay veces que aún me duele y a día de hoy soy de esta manera, reacciono de esta forma y tengo esta manera de vincularme, esta manera de responder porque he vivido esto. Pero aparte de esto, tengo un cuadro enorme y le voy a prestar atención al lienzo completo. Todos sentimos rabia, odio, tristeza, envidia. ¿Qué podemos hacer con estas emociones?

Gestionar nuestras emociones

Todos sentimos emociones desagradables, la diferencia está en qué hacemos con ellas. Como psicóloga, siento envidia, siento celos, siento tristeza y siento ira igual que todo el mundo. Pero la diferencia está en que yo no voy a permitir que esto me secuestre, que estas emociones me secuestren y hagan conmigo un monstruo. Porque todos tenemos un monstruito dentro que se puede comer a alguien, pero no podemos permitir que éste salga, no podemos permitir que todo lo que sentimos que sea desagradable lo acaben pagando los demás.

Tomar conciencia de nuestras emociones

Entonces, estas emociones hay que gestionarlas, pero gestionar cuando yo digo gestionar, los pacientes me dicen: "Sí claro, como si fuera fácil". No, no es fácil, pero si tú intentas gestionarlas cuando están aquí arriba, lo más probable es que no consigas gestionar nada. Las emociones son una ola que pegan un subidón, llegan a la parte más alta y luego tienden a la bajada siempre. De hecho, por eso cuando estamos muy enfadados o estamos muy tristes y luego pasa, decimos: "Pues igual no era para tanto". Pues igual lo veía porque estaba muy enfadada. Pero quizá la otra persona no, no la he pagado, le he pagado con él y no es justo. No, esto nos ha pasado a todos, de mirar para atrás y decir: "Vaya secuestro". Lo que viene a ser un secuestro amigdalar, las emociones pueden conmigo, me comen.

Respetarse a uno mismo

Vale, entonces no soy capaz de pensar racionalmente, por lo tanto en ese momento hay que pararse un momento, valga la redundancia, a tomar conciencia de lo que está, de lo que nos está pasando en el cuerpo. Por eso soy muy pesada con el tema de escucha a tu cuerpo y lo que está pasando dentro de él, porque no lo, no lo puedes controlar en ese momento, y tampoco tienes que intentar controlarlo.

Aprender a comunicarse con uno mismo

Entonces, yo a mis pacientes siempre les digo: háblate a ti misma de manera informal, escúchate y dite: "Tía, te estás poniendo tremendamente nerviosa, te estás enfadando muchísimo". Y como sigamos por aquí y te permitas el lujo de responder a la otra persona tal y como tú te estás sintiendo, vas a hacer daño al otro y después vas a tenerle que pedir disculpas. Y además, vas a tener que perdonarte a ti misma por lo que has hecho o dicho. Por lo tanto, respétate y quiérete lo suficiente como para ponerte un límite en ese momento y no permitirte comerte a...

La otra persona que ese monstruito que todos llevamos dentro no se coma a la otra persona porque querer también es eso, impedir que la parte mala que llevamos todos se coma a la persona a la que queremos.

Controlando nuestras emociones

Después de este secuestro tomaremos las decisiones que tengamos que tomar, pero serán mucho más racionales. Además, es importante tener en cuenta que hay que ser inteligente. ¿Cuántos de nosotros hemos actuado con el subidón emocional y después hemos dicho: "¡Madre mía, la que he liado!"? Incluso hay veces que tú estás en ese subidón y tú sabes que no tienes del todo razón con lo que estás discutiendo.

Es cero inteligente hacer esto porque te estás perjudicando, estás perjudicando al otro y luego vas a tener que pedir disculpas. También es importante perdonarte a ti mismo, porque eso también existe.

El perdón a uno mismo es necesario, ya que muchas veces nos hemos pasado media vida comportándonos de la misma forma. Esto no suele ser una sola ocasión, suele ser un patrón de conducta, un patrón de respuesta constante. Hasta que yo no aprendí a respetar esa subida y trabajarla, trabajando en responder en la bajada, yo actuaba de esta forma: me como a los demás cuando me enfado.

Aprendiendo a actuar de forma inteligente

Considero fundamental que haya un momento de nuestra vida en el que nos paremos y digamos: "Esta forma de actuar no me representa y sobre todo no quiero que me represente". Por lo tanto, cuando yo me sienta así, voy a permitirme sentirlo, porque no lo voy a reprimir, no lo voy a controlar, simplemente lo voy a dejar pasar.

Porque me respeto lo suficiente como para actuar de manera inteligente y saber que las decisiones adecuadas las voy a tomar después. Vivir perdonándose constantemente es agotador. Perdonarse está bien, todos hemos tenido una racha de nuestra vida en la que no hemos sido la persona ideal ni la persona sana. Todos hemos podido ser el tóxico en la vida de alguien. Es imposible ser el bueno de todas las historias que cuentas, y si eres el bueno de todas las historias que cuentas, tienes un problema y es que te estás engañando a ti mismo.

El poder del perdón

Hay que saber perdonar aquella fase, aquella etapa, aquella parte de nosotros que no fue del todo buena, que no actuó bien. Pedir disculpas, decirlo a quien las merezca y perdonarnos nosotros, porque tenemos que comprender que no nacimos sabiendo. Por desgracia, en la escuela esto no se nos explicó. Cada uno viene de su padre y de su madre, y por mucho que lo intenten hacer bien y lo mejor posible.

Guía completa para el embarazo, la lactancia y el cuidado de los bebés

Introducción

A veces, las cosas no salen como queremos. Mi madre me decía: "Pobrecita, cuando me quedé embarazada de ti, me leí todos los libros sobre maternidad y educación respetuosa porque quería que tuvieras una vida estable, pacífica y sana. Pero todo salió mal, fue un desastre".

La adolescencia y la complicación

Cuando llegué a la adolescencia, todo era tremendo. Tuve una vida muy complicada y ahora soy consciente de que mis padres hicieron lo mejor que pudieron. Pero eso no siempre es suficiente. Por eso, es importante autoeducarse y perdonar esa parte de ti que no sabía lo que sabes ahora, y seguir adelante. No estoy orgullosa de aquella etapa, pero sí estaré orgullosa de lo que soy de aquí en adelante.

Cómo ayudar a los adolescentes a gestionar sus emociones

La mayoría de nosotros adquirimos la toma de consciencia en nuestra vida adulta. Lamentablemente, en la escuela no se enseña. Actualmente, algunas escuelas están introduciendo la educación emocional, pero generalmente no está normalizado. Esto es una carencia para los padres, pero los adolescentes también tienen el desafío de las hormonas y el influjo de sus amigos.

Siempre hay que trabajar en un vínculo padre e hijo desde el respeto y al mismo tiempo permitirles espacio como adolescentes. Estoy aquí como un lugar seguro, pero quiero transmitirte lo importante que es cuestionarse las cosas, tener autocrítica, hacer introspección y preguntarse: ¿Qué me pasa? ¿Cómo me encuentro? ¿Dónde duele? Este tipo de autoanálisis ayuda a los adolescentes a tener una visión más clara de sí mismos.

Los adolescentes suelen copiar las tendencias de los influencers, vestir como la amiga popular o repetir palabras de otros. A veces, se dejan llevar por las opiniones de los demás. Por eso, es fundamental enseñar a los adolescentes a tener autocrítica, cuestionarse las cosas y hacer introspección.

Conclusiones

Pero al trabajar en un vínculo basado en el respeto y fomentar la autocrítica, estamos ayudándoles a gestionar mejor sus emociones. Así, podrán tomar decisiones más conscientes y construir una vida más saludable y feliz.

Análisis de las relaciones

En lugar de actuar impulsivamente, es importante tomarse un momento para reflexionar sobre nuestras acciones y las de los demás. Debemos preguntarnos cómo se puede haber sentido la otra persona y cómo nos hemos sentido nosotros. Además, es fundamental enseñar a los adolescentes a sacar conclusiones por sí mismos y a cuestionarse a sí mismos. Esto les ayudará a seleccionar las amistades que realmente les aportan algo positivo en sus vidas.

El proceso de filtrar amistades

En la adolescencia, es común tener un grupo de amigos variado que no tienen mucho en común. Pero a medida que nos hacemos adultos, nos damos cuenta de que muchas de esas amistades no nos aportan nada y, en algunos casos, incluso nos hacen daño. Es importante enseñar a los adolescentes a poner límites y a elegir aquellas amistades que contribuyan a su paz mental. Sin embargo, también es necesario permitirles cometer errores y aprender de ellos.

La importancia de la introspección

Las emociones son reacciones internas que surgen en función de lo que sucede en nuestro entorno. Aunque no siempre están alineadas con la realidad objetiva, es esencial tomar un momento para reflexionar sobre lo que estamos sintiendo y evaluar la situación de manera objetiva. La introspección nos permite entender nuestras emociones y adaptarnos de manera más saludable a lo que nos rodea.

Las emociones son reacciones que representan cómo nos adaptamos a lo externo.

Es crucial recordar que todos hemos pasado por la adolescencia y hemos aprendido a través de nuestras experiencias. Permitir a los adolescentes que se equivoquen les ayuda a crecer y desarrollar habilidades de introspección. Con el tiempo, aprenderán a filtrar sus amistades y a establecer límites saludables para su bienestar emocional.

Cómo lidiar con los celos en una relación

En una relación, es común experimentar sentimientos de celos de vez en cuando. Sin embargo, es importante saber cómo manejarlos de manera adecuada y no dejarse llevar por impulsos negativos. Los celos pueden surgir por diversas razones, como la inseguridad o experiencias pasadas.

Escuchar nuestras emociones

Las emociones son maravillosas y nos indican muchas cosas, tanto del exterior como del interior. Cuando sentimos celos, es importante escuchar lo que nos están diciendo. Pueden ser señales de que no nos sentimos completamente seguras en la relación.

No actuar impulsivamente

Sentir celos no significa que debamos actuar en consecuencia de inmediato. Es fundamental entender que la realidad puede no coincidir con nuestra percepción. Por lo tanto, es esencial tomar un momento para reflexionar y evaluar la situación antes de tomar cualquier medida.

Evitar confrontaciones innecesarias

Es natural sentirse tentado a confrontar a tu pareja o buscar validación externa cuando experimentas celos. Sin embargo, es importante resistir esa tentación y recordar que tus celos no se deben a una infidelidad confirmada. Actuar de forma impulsiva solo puede causar más daño.

Comunicación abierta

En lugar de actuar de forma negativa, es mejor tener una conversación abierta con tu pareja sobre tus sentimientos de inseguridad. Comunicar tus preocupaciones y miedos puede ayudar a fortalecer la confianza mutua y trabajar juntos para superar cualquier obstáculo.

Buscar apoyo

Si encuentras que los celos son un problema recurrente en tu relación, considera buscar el apoyo de un profesional. Un consejero o terapeuta puede brindarte las herramientas necesarias para aprender a manejar tus celos de manera saludable.

Escuchar nuestras emociones, evitar actuar impulsivamente, comunicarnos abiertamente y buscar apoyo si es necesario son las claves para cultivar una relación saludable y feliz.

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